23 oct 2011

Vida de los poetas, un poema de José Emilio Pacheco

En la poesía no hay final feliz.
Los poetas acaban
viviendo su locura.
Y son descuartizados como reses
(sucedió con Darío).
O bien los apedrean y terminan
arrojándose al mar o con cristales
de cianuro en la boca.
O muertos de alcoholismo, drogadicción, miseria.
O lo que es peor: poetas oficiales,
amargos pobladores de un sarcófago
llamado Obras Completas.

6 comentarios:

Jesús Garrido dijo...

yo no soy poeta ni pienso serlo, pero con mis pésimas letras también vivo lo que cuentas

Anónimo dijo...

Uff, escribir sobre los poetas siempre da para mucho... ;-). No obstante, echo en falta un huequecito para el poeta que no encaja en ninguna de esas categorías, que haberlos, hailos y me parece que hasta son mayoría.

Y luego, eso de los "amargos pobladores de las Obras Completas" me suena sospechosillo ;-))).

En realidad, que un poeta escriba sobre el poeta suele ser sospechoso ;-), puesto que el resultado siempre se ve con bastante recelo, tanto por los otros poetas como por el lector.

María

Juan Cruz López dijo...

Bueno, aquí caben todos los poetas que quieras... Ya sabes que tienes el correo para enviarnos lo que quieras; tuyo o de alguine a quien valores. De todas formas... Te dejo una cita bolañesca sobre los poetas:

"Un poeta lo puede soportar todo. Lo que equivale a decir que un hombre lo puede soportar todo. Pero no es verdad: son pocas las cosas que un hombre puede soportar. Soportar de verdad. Un poeta, en cambio, lo puede soportar todo. Con esta convicción crecimos. El primer enunciado es cierto, pero conduce a la ruina, a la locura, a la muerte.

Anónimo dijo...

Gracias, Juan... con lo de huequecito me refería al poema de Pacheco, que limita la cosa bastante a unos perfiles muy bien definidos. Pero yo ya sé que vosotros, aquí, dais cabida a todos y por eso me gusta frecuentar tanto esta ciudad.

Sencillamente quería decir que Pacheco olvida al poeta más común, al que escribe sin grandes alharacas ni estridencias porque no puede hacer otra cosa, porque es lo que sabe y necesita hacer... y al que ya unas obras completas no le parecen necesariamente un "sarcófago".

El poeta más oculto y eclipsado por los poetas "malditos" y los "oficiales"; el auténtico currante de la poesía.

Gracias por la cita.

María

Juan Cruz López dijo...

Ok. Entiendo lo que comentas y en cierto sentido la comparto, si bien es cierto que Pacheco es de todo menos un poeta maldito. Te lo recomiendo. Yo lo estoy leyendo ahora y me está gustando mucho.

Por otro lado, lo de los poetas currantes, los que escriben en la sombra, es tema para otro día.

Saludos!

Anónimo dijo...

Me gusta bastante, de hecho, Pacheco... y tienes toda la razón: de maldito, nada...;-), precisamente eso no ;-). Pero su poema, éste que recogéis en esta entrada, sí que oscila entre esos dos polos, un poco maníqueamente, algo que me ha sorprendido por el simplismo que supone: habla del malditismo, por un lado, y del poeta "oficial", "reconocido", por el otro. Y,claro, me pareció bastante simplista por todo lo que se queda en medio...
;-)

Un saludo y gracias!

María